Durante el pasado fin de semana se celebró en distintos lugares de nuestra diócesis la bendición de olivos y palmas, hecho que fue acompañado por cientos de fieles al comenzar la semana mayor del mundo cristiano.
El obispo de Talca, Mons. Galo Fernández Villaseca, presidió el Domingo de Ramos y bendición de estos en la plaza de armas, tras la lectura del pasaje en que Jesús entra en Jerusalén montado en un burro. Luego, portando una gran palma, el pastor junto a las personas hicieron procesión hasta la iglesia catedral para celebrar la eucaristía.
Tras el relato de la pasión de nuestro Señor Jesucristo el obispo expresó que en cierto modo es Jesús quien nos invita a entrar con él en la ciudad santa. “Acude en la paradoja del triunfo mesiánico, pero revestido de la humildad de aquel que más que imponerse sobre otros viene a entregar la vida por nosotros. Con los ramos queremos reconocer que él es el Mesías, reconocerle en nuestra vida el lugar que le corresponde como Hijo de Dios. Pero también estos ramos nos recuerdan con dolor que los mismos que recibieron a Jesús en Jerusalén fueron los que lo entregaron a la muerte”.
“El relato de la pasión está llena de detalles que la liturgia quiere resuenen en nuestro corazón. Que nos podamos conmover ante el misterio de amor llevado al extremo de nuestro Señor Jesucristo. Por eso que esta celebración no es más que el pórtico de una semana que tiene que estar concentrada en poder revivir en nosotros los misterios de su pasión y su resurrección”, mencionó el padre Galo.
Agregó que el Domingo de Ramos es una “invitación a vivir cada una de las liturgias pascuales con devoción y con una actitud de profunda apertura para que el misterio de Cristo ayude a convertirnos. Hoy llevaremos el ramo a nuestra casa y queremos que permanezca en ella para que también nos recuerde cómo cada día debemos reconocer a Jesús como Señor y Salvador, como Rey de nuestra vida. Y que sea su palabra la que oriente todos los aspectos de nuestra vida, que todos estén envueltos en una profunda convicción de que Jesús y palabra es la que debe guiar nuestros pasos”.
Tras el momento de la comunión, el obispo Galo Fernández dio la bendición final y bendijo los ramos en la entrada del templo catedral de Talca.