Durante esta semana, agentes pastorales de Talca y Curicó participan en esta instancia formativa que busca profundizar la fe, renovar el servicio en las comunidades y fortalecer áreas clave como la liturgia, biblia, doctrina social y la cultura del cuidado.
Con una amplia participación de agentes pastorales, esta semana se está desarrollando la Escuela de Formación de Verano, una iniciativa que se realiza entre el 5 y el 9 de enero, desde las 19:00 hasta las 20:30 horas, en dos sedes: el Colegio Manuel Larraín de Talca y el CFT San Agustín de Curicó.
La escuela ofrece diversos cursos orientados a la formación integral de quienes sirven en las comunidades, abordando temáticas como Liturgia, Doctrina Social de la Iglesia y Biblia, Oración y Mariología, Catequesis Matrimonial y Cultura del Cuidado, respondiendo así a las necesidades actuales de la diócesis.
Una de las participantes en la escuela de formación de verano es Rosa Lepe Retamal, de la parroquia San Sebastián y participa en el curso de Doctrina Social y Biblia, destacó el valor permanente de esta instancia formativa: “Uno siempre aprende algo nuevo, aunque venga todos los años, pero siempre se lleva un aprendizaje nuevo para ponerlo en práctica en la comunidad. Ahora aprendí la técnica de cómo trabajar las parábolas, con un lenguaje más sencillo, que se pueda entender por todos”.
Desde la parroquia Sagrada Familia de Talca, Moisés Gil participa en el curso de Liturgia, motivado por su servicio en el grupo litúrgico de su comunidad. “Esto es bueno porque uno entiende muchas cosas que verdaderamente no conocía, o que se olvidan en el día a día. Aquí se ha entrado más a fondo en las partes importantes de la liturgia y en lo que necesitamos saber para preparar bien una misa”, afirmó.
En tanto, Tatiana Figueroa de la parroquia Nuestra Señora de Fátima, participa en el curso para ministras de la comunión, en el marco de su servicio en la pastoral de enfermos: “Uno nunca termina de aprender, y estos cursos son muy interesantes porque además uno comparte con más gente y se informa de cosas nuevas”.
Desde el equipo formador, Claudia Varas destacó la experiencia como un espacio profundamente enriquecedor, tanto a nivel personal como comunitario. “Para mí ha sido una experiencia muy interesante, porque yo también soy agente pastoral y me he formado en la Iglesia durante muchos años. He estudiado algunos diplomados de teología y creo que el conocimiento no sirve si uno se lo guarda, sino que se comparte”, expresó.
Indicó además que la formación siempre va unida a la vivencia de la fe y a la experiencia pastoral: “Todo conocimiento va acompañado de la alegría, de la fe, de este llamado que tenemos como cristianos a comunicar a Jesucristo en todo lo que hacemos y en todo lo que vivimos. Ayer, por ejemplo, trabajando los tiempos litúrgicos, fue muy bonito ver que mientras uno va entregando formación, también va aprendiendo mucho más”.