La Eucaristía de despedida se celebró el domingo 28 de junio en la parroquia Santísimo Sacramento de Hualañé. En la ocasión, el obispo de Talca animó a las comunidades a poner a Dios en el centro de sus vidas, impulsar la reconstrucción del templo parroquial y solidarizar con el pueblo venezolano.
Con una misa celebrada el domingo 28 de junio en la parroquia Santísimo Sacramento de Hualañé, culminó la visita pastoral que nuestro obispo, Galo Fernández, realizó desde el jueves 25 de junio a las parroquias de Hualañé y La Huerta del Mataquito. La eucaristía fue concelebrada por el párroco de ambas comunidades, el padre Hernán Vergara, junto a fieles provenientes de distintos sectores.
También tuvo un profundo sentido de acción de gracias por los días compartidos junto al pastor diocesano, quien durante su visita pudo conocer de cerca la vida pastoral, visitar comunidades, compartir con agentes pastorales y fortalecer la comunión con los fieles. Asimismo, la intención de la misa estuvo marcada por la oración por el pueblo venezolano, que atraviesa un difícil momento, invitando a toda la comunidad a unirse en solidaridad y esperanza.
Durante su homilía, monseñor Galo Fernández reflexionó sobre el Evangelio del día, invitando a los presentes a revisar la centralidad del amor a Dios en la vida de cada creyente: "Jesucristo pareciera hacer nuevo ese mandamiento al pedirnos tener el amor a Él y a su camino como la prioridad total. El que ama a su padre o a su madre, a su hijo o a su hija más que a mí, no merece ser mi discípulo. No está disminuyendo el amor familiar; nos pide que el amor a Dios sea aún más fuerte. Cuando el amor a Dios crece, arrastra hacia arriba todos los otros amores. Por el contrario, quien descuida el amor de Dios termina descuidando también los demás amores”.
Uno de los momentos más significativos fue el llamado a retomar con esperanza el proyecto de reconstrucción del templo parroquial, severamente afectado tras el terremoto de 2010.
"Me ha alegrado ver sobre el Sagrario la imagen del templo. Es expresión del sueño, pero también del dolor por el templo caído. Quisiera dejar una palabra de aliento y de desafío para activar ese camino. El templo es una expresión del amor a Dios, y encuentro que los templos son más valiosos cuando son fruto del esfuerzo, del trabajo y de la donación de toda una comunidad. Sean generosos en entregar sus bienes, pero también su tiempo a esta obra que es la obra de Dios, teniendo la confianza de que Él siempre retribuye y hace fecundo el camino del amor y del servicio".
Para finalizar el obispo se refirió a la difícil situación que vive Venezuela, agradeciendo la presencia de hermanos venezolanos en la comunidad.
"Qué bueno tener la bandera de Venezuela presente por el dolor que han vivido en estos días. Los queremos invitar a unirse a la campaña en favor de Venezuela que ha emprendido Caritas Chile, en comunión con Caritas Venezuela, para apoyar a tantas familias que han perdido seres queridos y sus hogares. Que este sea también un tiempo para colaborar en la reconstrucción y acompañar a quienes más sufren".
En el momento del ofertorio fueron presentados el pan y el vino, signos que se transformarían en el Cuerpo y la Sangre de Cristo. Además, se invitó a los fieles a colaborar con la colecta del Óbolo de San Pedro, una tradicional iniciativa de la Iglesia universal mediante la cual los católicos expresan su cercanía con el Santo Padre y contribuyen a las obras de caridad que el Papa realiza en favor de las personas más necesitadas.
Tras la comunión y antes de la bendición final, representantes de las comunidades de Hualañé hicieron entrega de un presente a monseñor Galo Fernández como signo de gratitud por los días compartidos durante su visita pastoral, agradeciendo su cercanía, sus palabras de aliento y el acompañamiento brindado a ambas parroquias.