El pasado sábado 11 de julio partió al encuentro del Señor Silvia Núñez Rivas, una muy querida y reconocida servidora de nuestra Iglesia Diocesana, en especial en la Zona de Curicó.
Silvia compartió un hermoso matrimonio con el diácono Alfredo Reyes, estuvieron casados por cerca de 65 años, tuvieron tres hijas, varios nietos y bisnietos. Iniciaron su trabajo pastoral en la parroquia Jesús Obrero de Curicó en los años ’70, atendiendo lo que se conocía en este tiempo como Curicó Valle. En este servicio pastoral son muy recordados por la labor misionera desarrollada en el sector cordillerano de Teno.
En 1993 llegan a vivir a Romeral trabajando activamente en la parroquia Nuestra Señora del Pilar, cuyo párroco era el padre Luis Letsch. Un fuerte acento por las preocupaciones sociales de la comuna y de la Iglesia caracterizan esos años. De forma paralela, Silvia fue la coordinadora del Departamento Diocesano de Catequesis en la Zona Curicó, trabajo que desarrolló hasta 2010. Además, fue una activa integrante del grupo de diáconos permanentes de la Diócesis de Talca, acompañando siempre a su querido esposo en su misión evangelizadora.
En la parroquia de Romeral destacó como una incansable agente pastoral, promoviendo la formación en la fe y apoyando el crecimiento espiritual de niños, jóvenes, padres y madres, sembrando vocaciones y fortaleciendo la vida comunitaria.
En la Asamblea Diocesana de 2019, Silvia y Alfredo recibieron la Cruz de la Diócesis de Talca, en reconocimiento a su incansable labor por llevar la Buena Noticia del Señor a tantas comunidades y personas.