Cientos de fieles provenientes de las distintas zonas de la Diócesis de Talca se reunieron este sábado 22 de agosto para vivir una jornada de fe, alegría y fraternidad, en el marco de los 100 años de la Diócesis y del centenario de la coronación de la Virgen del Carmen como Reina y Madre de Chile.
Desde las primeras horas del sábado 22 de agosto comenzaron a llegar peregrinos de las distintas zonas de la Diócesis de Talca para participar del Encuentro Diocesano, una jornada que reunió a comunidades, parroquias, capillas, movimientos, colegios y familias en torno a la fe y a la celebración del centenario de la Diócesis de Talca y los 100 años de la coronación de la Virgen del Carmen como Reina y Madre de Chile.
La jornada comenzó a las 09:00 horas con la acogida de los peregrinos en el Colegio Manuel Larraín y el Liceo Santa Marta. Allí pudieron compartir un rico desayuno y prepararse para vivir juntos este encuentro que, desde sus primeros momentos, estuvo marcado por la alegría de volver a encontrarse.
Posteriormente, los peregrinos se trasladaron hasta la Plaza Arturo Prat, donde la banda MySion llenó el lugar de música y entusiasmo. Con sus canciones, animó a quienes ya se encontraban en la plaza y a quienes continuaban sumándose a la celebración. Los participantes cantaron, saltaron y disfrutaron de este momento festivo, también animado por la Vicaría de Pastoral Juvenil, para luego disponerse desde la oración a iniciar el camino junto a la Virgen del Carmen de Huenchullamí, una imagen de más de 420 años de historia.
Durante el recorrido se vivieron cinco estaciones, en las que los fieles fueron invitados a realizar distintos gestos desde la oración, hasta saludar a tu compañero de camino, a cargo de la Pastoral de los Colegios. Tras la peregrinación, los fieles llegaron hasta el Gimnasio Regional de Talca, la alegría del encuentro se hacía visible en los rostros y en el ambiente.
Agradecer la historia y renovar el camino
Ya con el gimnasio repleto como primer momento se presentó un video con seis hitos más importantes en estos 100 años de la diócesis.
Luego uno de los momentos más emotivos se vivió con el ingreso al gimnasio de la imagen de la Virgen del Carmen de Huenchullamí, ahí con décimas en la voz del cantor Jorge Castro y un hermoso esquinazo de cueca, se le rindió homenaje uniendo la expresión de la fe con la identidad y las tradiciones de nuestro país.
Seguidamente, se celebró la Eucaristía y en su homilía, el obispo de Talca, monseñor Galo Fernández, destacó la alegría de encontrarse como comunidad.
“Que fiesta tan hermosa nos regala el Señor celebrar, contemplar a tantos hermanos y hermanas, comunidades, parroquias, capillas, viendo los letreros uno recuerda toda la historia que hay detrás de cada uno. Gracias por venir, los que han venido de muy lejos, que se han levantado temprano a estar aquí con el fuego del corazón para celebrar esta fiesta que tiene la particularidad de ser un doble centenario. Centenario de esta Diócesis de Talca y Curicó y centenario de la coronación de la Santísima Virgen María, Nuestra Señora del Carmen, como Reina y Madre de esta patria nuestra. Un doble centenario que va fluyendo juntos, es un mismo caudal, una misma historia que se alimenta.”
El pastor diocesano también invitó a mirar estos 100 años no solamente como un aniversario que permite recordar el pasado, sino como una oportunidad para agradecer la historia recibida y asumir con esperanza la misión que corresponde a las nuevas generaciones.
“Pero una fiesta que no quiere cerrar, sino más bien abrir. Miramos la historia para reconocer y agradecer lo que hemos recibido. De algún modo es como reconocer la sangre que fluye por nuestras venas, que lo hemos recibido de tantos que con pasión han querido difundir el Evangelio de Jesucristo. Porque eso es lo primero de nuestro ser diocesano: anunciar el nombre de Jesús, Señor y Salvador. Recibir la buena noticia e intentar que todos los que habitan en esta tierra estén iluminados por esta luz”.
También puso en valor el compromiso histórico de la Iglesia diocesana con la dignidad de las personas, la educación, los campesinos, los más pobres, los enfermos, los adultos mayores y quienes viven situaciones de vulnerabilidad, recordando obras e iniciativas que han marcado estos 100 años de camino.
Finalmente, monseñor Fernández invitó a poner a Chile bajo el amparo de la Virgen del Carmen y a continuar construyendo una Iglesia que tenga a Jesucristo en el centro, especialmente en medio de los desafíos que enfrenta la sociedad actual.
Un signo que permanece para las comunidades
Ya casi al finalizar la Eucaristía, se vivió otro momento significativo de la jornada. El obispo hizo entrega a los vicarios de las cinco zonas pastorales de la diócesis de una placa conmemorativa que será colocada en cada parroquia como signo de la celebración del centenario.
La entrega fue recibida con un fuerte aplauso por parte de los presentes, de esta manera, el recuerdo de este centenario no quedará solamente en esta celebración, sino que llegará también a las distintas comunidades que forman parte de la diócesis.
La Eucaristía concluyó con el envío y la bendición, invitando a todos a continuar siendo un pueblo que camina unido. Después de la celebración, las comunidades pudieron recorrer y disfrutar de la feria dispuesta en los alrededores del gimnasio. Allí hubo espacio para conversar, compartir, reencontrarse y celebrar, prolongando el espíritu fraterno que había marcado toda la jornada. Y muchas comunidades concluyeron este encuentro compartiendo la tarde en distintos lugares de Talca.
Compartiendo la alegría de volver a encontrarse
La jornada también estuvo marcada por las experiencias de quienes llegaron desde distintas comunidades de la diócesis, como Clara Herrera, de la parroquia San Bonifacio de Lontué, quien contó que participa desde hace varios años y que actualmente sirve en distintas áreas de su comunidad. “En mi parroquia hago catequesis a los niños, pertenezco a la pastoral de liturgia y también participo en un taller de evangelización. Me encanta, son los carretes que nos hacen bien. Vinimos como 20 o 30 personas y el motivo que nos convoca es caminar con Jesús, alimentarnos de estos ricos momentos y estar cerca, conectados con Dios”.
Por su parte, Catalina Reyes, de la parroquia San Juan de Dios de Teno, destacó el valor del encuentro como una expresión de una Iglesia que permanece activa y unida. “Siempre vengo todos los años. Antes venía con mi hijo y ahora vengo con mi hija más chiquitita. Me encanta el encuentro porque es como integrar la comunidad, saber que estamos todavía vigentes, que los católicos nos movemos y que no nos quedamos estancados”.
Desde la Pastoral de Colegios, Julián Cabezas destacó especialmente la participación conjunta de las comunidades educativas “Lo que me motivó fue la unión que tuvimos como grupo, como colegios, y la organización que tuvimos con el lienzo que hicimos y que pudimos presentar en la caminata (…) Me gustó este encuentro, fue muy bueno, muy organizado”.