31 secretarias parroquiales de nuestra diócesis participaron en una jornada dedicada al bienestar personal, el autocuidado y la importancia de hacer una pausa para cuidar de sí mismas.
Este lunes 19 de octubre, las secretarias parroquiales de la Diócesis de Talca se reunieron en la parroquia de Pencahue para vivir una jornada especialmente preparada para ellas, centrada en el bienestar personal, el autocuidado y la necesidad de detenerse en medio de las exigencias cotidianas para también cuidar de sí mismas.
La actividad comenzó a las 09:30 horas con un desayuno de bienvenida. Posteriormente, las participantes se trasladaron hasta el templo parroquial, donde compartieron un momento de oración guiado por el padre Nelson Chávez, Vicario General. Luego, en el salón principal de la parroquia, el padre Cristian Avendaño, párroco de Pencahue, les dio la bienvenida a las 31 secretarias que participaron de esta instancia. Como primer momento de la jornada, representantes del CFT San Agustín compartieron información de interés para ser difundida en las distintas comunidades parroquiales.
Uno de los momentos centrales estuvo a cargo de Bárbara Concha Vásquez, psicóloga clínica y especialista en procesos de educación emocional y bienestar, quien preparó diversas actividades orientadas a entregar herramientas para enfrentar de mejor manera las exigencias emocionales asociadas al servicio que realizan diariamente las secretarias.
A través de ejercicios físicos y dinámicos, espacios de conversación, interacción grupal y una experiencia de arteterapia, las participantes fueron invitadas a reconocer sus propias necesidades, emociones y aquellas actividades que contribuyen a su bienestar.
“Se hizo un viaje en relación a poder promover herramientas y desarrollo de estados de bienestar, pensando en que las labores que ellas realizan tenía que ver con alta sobrecarga a nivel emocional, recibir muchos requerimientos, a veces que van más allá de los recursos o de cómo poder resolver todas las situaciones que ellas viven a diario. Entonces hicimos un viaje desde la parte más física, en volver a entrar al cuerpo para bajar el nivel de estrés o de sobrecarga mental que generalmente nos ocurre a nivel laboral”, explicó Bárbara.
La profesional destacó también la importancia de recuperar prácticas de autocuidado que muchas veces se dejan de lado por las responsabilidades laborales, familiares y personales. “Terminamos la jornada con un mapa de bienestar a través del arteterapia, donde pudieron reconocer y recordar qué les hace sentir bien y qué quieren volver a hacer en sus vidas, cosa que el bienestar se lleve no solamente al ámbito laboral, sino que a su vida en general”, señaló.
La importancia del bienestar
La experiencia fue valorada positivamente por las participantes, quienes destacaron la posibilidad de compartir entre colegas y, al mismo tiempo, contar con un espacio para expresar emociones y preocupaciones que muchas veces forman parte de su servicio cotidiano.
Marcia Oyarce, de la parroquia Nuestra Señora del Rosario de Curicó, calificó la experiencia como “sorpresiva” y enriquecedora. “La parte psicológica nuestra siempre está muy cargada, entonces necesitamos estas ayuditas, aparte del Señor. Necesitamos también que nos indiquen cómo enfrentar nuestras cargas, porque nosotros cargamos mucha tristeza de la gente, problemas; organizar una parroquia es un trabajo muy pesado y cuando lo hacemos con tanta responsabilidad nos agota”, comentó.
También fue una experiencia significativa para Rosa Gajardo, de la parroquia Santa Cruz de Sarmiento, quien participó por primera vez en una jornada de este tipo. “Estuvo muy lindo. Nos hizo retroceder a nuestra infancia (…) Nos falta mucho a nosotras también pensar en nuestro bienestar. A veces es por tiempo, la familia, los hijos, el trabajo. Pero hay que trabajar en eso, darnos tiempo para estar con la familia, para poder salir, hacer ejercicio, para nosotras también estar bien”, afirmó.
Tras finalizar las actividades, las secretarias compartieron una fotografía grupal y disfrutaron de un almuerzo fraterno, cerrando así una jornada que buscó recordarles que, para continuar acompañando y sirviendo a otros, también es necesario hacer espacio para el propio bienestar.