Desde el lunes 5 de enero, 30 voluntarios de Capilla País levantan un nuevo espacio comunitario en la capilla Sagrado Corazón de María ubicada en Camarico, perteneciente a la parroquia de San Rafael.
Con entusiasmo, espíritu de servicio y una profunda vocación misionera, jóvenes voluntarios de Capilla País, proyecto de la Pontificia Universidad Católica de Chile, se encuentran construyendo un salón parroquial en la capilla Sagrado Corazón de María, ubicada en la localidad de Camarico.
Capilla País es una iniciativa con 11 años de trayectoria, que cada año construye capillas y salones parroquiales en distintas zonas del país. La elección de Camarico fue fruto de un proceso de discernimiento y recorrido territorial realizado durante todo el año por el equipo nacional del proyecto.
Este grupo está conformado por 30 jóvenes, quienes llegaron a la comunidad el pasado 5 de enero y permanecerán trabajando hasta el miércoles 14 de enero, desarrollando intensas jornadas de construcción y actividades pastorales. Así lo explicó Isidora Claro, jefa de zona de Capilla País, quien destacó el sentido comunitario del proyecto.
“Venimos acá a hacerle un salón parroquial a una comunidad que tanto lo necesitaba. Hay voluntarios dedicados a la logística, a la formación y otros directamente a la construcción, todos trabajando por un mismo objetivo. Es la primera vez que venimos acá, y ha sido una experiencia muy significativa”.
Además del trabajo en obra, que se encuentra en su etapa final, los jóvenes han desarrollado una intensa vida comunitaria y misionera, así lo indicó Isidora Claro.
“El foco es la construcción, así que estamos la mayor parte del tiempo acá, pero también es importante el tema de la comunidad, tanto con la gente de Camarico como entre nosotros. Entonces, también salimos a misionar puerta a puerta, hemos hecho talleres del rosario, de cruces de macramé, hicimos un bingo ayer también como para conocer a la comunidad, que es parte fundamental porque Capilla País es un proyecto misionero”.
Desde la experiencia personal, Constanza Mardónez, voluntaria que participa por primera vez en Capilla País, valoró especialmente el impacto que deja el proyecto en la comunidad.
“Me llamaba mucho la atención generar un impacto que quedara en el tiempo, no solo crear lazos, sino dejar un sello concreto en la comunidad. Aquí uno conoce a las personas de una manera mucho más profunda (…) La comunidad ha sido demasiado abierta. Se nota que quieren este salón y que lo necesitan. Nos han invitado a sus casas, nos ayudan con lo que pueden, y eso hace que el trabajo sea mucho más grato y mutuo”.
Los jóvenes voluntarios se están alojando en la escuela del sector y han tenido el apoyo en todo momento de los vecinos, así como del padre Juan Pablo Bravo, administrador parroquial de la parroquia de San Rafael, quien los ha visitado durante estos días.