17 jóvenes salesianos se encuentran realizando una misión en la parroquia San José de Colín, centrada en el encuentro con las familias, el diagnóstico comunitario y el fortalecimiento del vínculo entre parroquia, colegio y comunidad, como parte de un proyecto misionero pensado para desarrollarse durante tres años.
Desde el lunes 12 hasta el jueves 15 de enero el Colegio María Auxiliadora ubicado en el territorio de la parroquia San José de Colín ha sido el punto de encuentro de una delegación misionera salesiana perteneciente a la parroquia Santa Ana y el Centro Educativo Salesianos Talca (CEST). Esta delegación está integrada por 17 personas entre jóvenes y asesores pastorales, quienes llegaron a la localidad con el objetivo de iniciar un proceso misionero, enfocado no solo en la evangelización, sino también en el acompañamiento permanente de la comunidad, además como parte de las misiones de verano de Misión Alégrate.
Así lo explicó Jesús Rojas, secretario ejecutivo pastoral salesiano, quien destacó que esta misión forma parte de un proyecto que se extenderá por tres años: “Dentro de este proyecto queremos vincular la parroquia, el colegio y la comunidad, generando instancias celebrativas donde puedan participar niños, jóvenes y familias durante todo el año”.
“En estos primeros días, el equipo misionero se ha dedicado principalmente al reconocimiento del territorio y al trabajo puerta a puerta, logrando visitar cerca del 70% de los hogares planificados. El recibimiento de las personas fue muy grato, incluso la gente nos saludaba en la calle y nos decía ‘Dios los bendiga’. Eso para nosotros fue muy significativo”, comentó Jesús Rojas.
Además del anuncio del Evangelio, la misión ha puesto especial atención en levantar un diagnóstico pastoral y social de la zona. “Nos dimos cuenta de que hay muchos adultos mayores con problemas de salud y también una importante cantidad de niños, por lo que queremos ver la posibilidad de aportar en esos focos específicos”, agregó.
La delegación se ha alojado en el Colegio María Auxiliadora, lo que ha permitido desarrollar no solo las salidas misioneras, sino también espacios de formación, oración y vida comunitaria.
Por su parte, Camilo Peña Vergara, seminarista salesiano, subrayó la importancia de que los jóvenes vivan este tipo de experiencias misioneras: “Para nosotros como salesianos es fundamental que los jóvenes tengan experiencias de encuentro con la gente, porque eso aporta mucho a su crecimiento, maduración y a su camino de fe”.
“Uno de los momentos más significativos ha sido el trabajo puerta a puerta, donde los jóvenes han podido escuchar las realidades y necesidades de los vecinos. En varias casas pudimos compartir la Palabra de Dios, hacer oración y escuchar sus problemas y necesidades. Para los chicos fue una experiencia muy bonita y enriquecedora”, relató el seminarista.
La misión culmina esta primera etapa con la celebración de una eucaristía este miércoles 14 de enero en la capilla del colegio junto a la comunidad, animada por el padre Marco Vergara, coordinador pastoral del CEST. Aunque esta visita ha sido breve, los misioneros ya proyectan nuevos encuentros durante el año, reafirmando su compromiso de acompañar a la parroquia San José de Colín.