Con gratitud, emoción y espíritu de familia, la comunidad educativa del Liceo Bicentenario de Excelencia Santa Marta de Talca conmemoró el pasado 12 de junio los 78 años de la llegada de las primeras Religiosas de Santa Marta a Chile, misión de unas religiosas que marcó el inicio de una acción evangelizadora y educativa que hoy continúa dando frutos en distintos países de América Latina.
La celebración estuvo centrada en una representación teatral titulada “Una maleta, un sí y una historia que continúa”, una puesta en escena que permitió recorrer, a través de símbolos, música, oración y expresiones artísticas, la historia de aquellas seis religiosas italianas que arribaron a Talca el 12 de junio de 1948 acompañadas por la Madre General de la Congregación, Madre Ignacia Ongaro, y la Secretaria General, Madre Melinda Rolero.
La ceremonia comenzó con la imagen de una niña encontrando una antigua maleta, símbolo de los sueños, la fe y la valentía de quienes dejaron su tierra natal para responder al llamado de Dios. A medida que avanzó el acto, fueron apareciendo distintos elementos cargados de significado: la cruz, la Biblia, un cuaderno, un corazón y una flor blanca, representando la fe, la misión educativa, el amor al prójimo y los frutos de una siembra generosa realizada durante décadas.
A través de la narración, las estudiantes recordaron cómo aquellas religiosas llegaron a una tierra desconocida, confiando plenamente en Dios y llevando consigo únicamente la certeza de su vocación de servicio. Desde entonces, su presencia ha marcado la vida de miles de niñas, jóvenes y familias que han encontrado en las comunidades de Santa Marta un espacio de formación, acogida y crecimiento.
Otro momento fue un reconocimiento a las religiosas que en el 2026 dan vida a la animación educativo pastoral en Talca, quienes fueron invitadas a subir al escenario para recibir el cariño y la gratitud de toda la comunidad. Las estudiantes interpretaron el Himno de Italia como un reconocimiento a la tierra que vio nacer a aquellas primeras misioneras y que, sin saberlo, entregó a Chile mujeres que dedicarían su vida al servicio de los demás.
La jornada también incluyó momentos de oración, la presentación del Coro Semillita, un video preparado por las estudiantes y la entrega de obsequios a las religiosas, como signo del agradecimiento de generaciones enteras que han sido acompañadas por el carisma de Santa Marta.
El acto culminó con una hermosa representación donde niñas de distintos cursos ingresaron portando flores blancas, simbolizando los frutos de una misión que sigue floreciendo. Un gesto que recordó que la obra iniciada hace 78 años continúa viva en cada estudiante, en cada familia y en cada persona que ha descubierto el amor de Dios a través del servicio silencioso y generoso de las Religiosas de Santa Marta.
Fuente: Comunicaciones Delegación de Santa Marta